Archive for 3/05/08
Canción/Reacción
Tuesday’s Gone, de Lynyrd Skynyrd
Podría ser un martes cualquiera. Pero para mí, este es el martes de la tristeza, del dolor, es ese martes en el que me alejo de ti. Mi mirada atraviesa la estación y va más allá, llega hasta tu casa, llega hasta tu habitación. Y mientras una voz vacía grita un descorazonador “pasajeros al tren”, te veo abrazada a la almohada, pensando, con la mirada perdida, deshojando cada uno de los días que pasamos juntos. He de marcharme, ni siquiera yo sé porqué cometo esta locura, pero debo partir, debo dejarte libre. No te merezco, no mereces alguien como yo, jamás cambiaré, ahora lo sé, jamás podré hacer que seas feliz. Y para que puedas serlo desaparezco de tu vida, te dejo parte de la mía para que puedas continuar y me llevo mi tristeza conmigo.
Ahora el tren echa a andar y el tronar de los discos sobre la vía me despierta de la visión. He dejado de contemplarte en la lejanía. Ahora me veo a mí mismo en un lugar desconocido, rodeado de desconocidas caras. El mismo sol que nos iluminó llena de sombras mis pensamientos y un destino incierto hará que nuestros corazones dejen de latir a compás. Solo la fuerza me hará continuar.
Aun recuerdo mi vida junto a ti y no encuentro razón lógica que sostenga mi débil y repentina decisión. El tren comienza a moverse, decenas de personas despiden a mis compañeros de viaje, yo me despido de tu sonrisa. Mi rostro echa de menos las lágrimas que de felicidad lo recorrieron y ya no quedan suspiros que las hagan aparecer de nuevo. La estación queda atrás, como el amor, tu amor borrado a la fuerza con el más ácido de mis lamentos.
Ahora que a gran velocidad el tren me desgarra y me arranca de tu raíz, sé que no hay vuelta atrás. El traqueteo llega a mis oídos como un estruendo pero penetra en mi cerebro como un blues aterciopelado y a la vez desbaratador, que rompe mi corazón en mil pedazos.
Y la mayoría de esas porciones vuelan por la ventana, intentando buscarte para darte un último beso.
A. Moreno
2 comments 3 Mayo 2008
No tan micro (relato)
Las cosas empezaron a ser de alguien
El elefante entró sin pedir permiso derrumbando la puerta que estaba abierta. La libélula le dijo que le amaba y él le preguntó qué había para cenar. La libélula preparó un plato de nada a la pimienta que el elefante rechazó por su alto contenido en grasas.
-Un elefante rosa- dijo el elefante- debe cuidar siempre la línea.
Y la libélula que quería ser mariposa dijo que estaba harta de vivir como una esclava, asumiendo el rol de mujer maltratada a pesar de que los dos se habían declarado machos. A veces a la libélula le gustaba obviar que ella y el elefante eran homosexuales.
A la noche le salió un sol que no supo extirpar la luna. La envidia embargó al satélite que no quiso quedarse y se llevó con ella a las estrellas. Así nació el día. Era la primera vez que había mundo.
El elefante miró apenado a la libélula.
-En un mundo heterosexual tú serías la reina.
La libélula se sintió alagada y recobró el ánimo.
-¿De veras, sol mío, que yo sería tu reina?
El elefante se sorprendió de que la libélula usase la palabra sol, pues ese nombre designaba una realidad nacida aquella misma noche. Y, aún más, se sorprendió del posesivo mío porque, hasta entonces, las cosas no eran de nadie.
José Ibáñez
5 comments 3 Mayo 2008