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El pánico absurdo de lo efímero
Limón con canela
Situación: Una piscina climatizada sin agua entre dos montañas nevadas de la Suiza alpina. El señor Stockbauer es un nadador profesional que se prepara para las Olimpiadas. Va vestido con un bañador supersónico de la marca DeSpeedo y siempre mantiene los brazos cruzados por delante del torso o puestos en jarra sobre la cintura. La señora Follonier es gorda y lleva un gorrito de tela ridículo. Su bañador es de comienzos de los años 30, totalmente negro. El señor Stockbauer y la señora Follonier hablan en voz alta mirando al cielo sin fijarse el uno en el otro.
Señor Stockbauer: Soy el señor Stockbauer y me dedico a la natación. Todo el mundo sabe que Suiza es el mejor lugar para practicar la natación porque cuando la nieve se derrite los niños aprenden a chapotear montaña abajo.
Señora Follonier: Soy la señora Follonier y me quiero casar con el señor Stockbauer. A mí me importa un pimiento la natación.
Señor Stockbauer: Debo prepararme para los Juegos Olímpicos. Soy muy estricto con la disciplina. No tengo entrenador porque mi entrenador me daba descansos. Yo entreno siete horas diarias sin descanso. Mark Spitz consiguió siete medallas de oro entrenando cuatro horas diarias con descanso. Yo he tomado la decisión de conseguir quince medallas. Ésta es una decisión importante. Todas las decisiones importantes deben ser tomadas tras una larga deliberación con uno mismo.
Señora Follonier: Yo nunca he decidido nada. Todo lo que he hecho en mi vida ha sido sin pensar. Si me parara a pensar no querría casarme con el señor Stockbauer.
Señor Stockbauer: Cuando gane las quince medallas de oro en los Juegos Olímpicos, regresaré a Suiza y me casaré con una miss. Muchos deportistas extranjeros fijan su residencia en Suiza para evadir impuestos, yo ya estoy aquí. Eso es una ventaja. Hay que saber coger a tiempo las oportunidades.
Señora Follonier: No me preocupé de nacer ni de escoger un sitio en el que hacerlo. Tampoco me preocupo de dónde voy a estar mañana.
Señor Stockbauer: El mañana es lo más importante, porque mañana yo voy a tener quince medallas de oro y voy a estar casado con una miss.
Señora Follonier: No tengo coche ni casa propia. Compré un televisor para entretener a las visitas, pero como nadie viene a visitarme, he pintado en la pantalla del televisor un paisaje idílico lleno de pajarillos y árboles para tener siempre una visión hermosa delante.
Señor Stockbauer: (Mirando a la señora Follonier) He ahí una mujer fea. Voy a acercarme a esa gorda inmunda para que admire mi cuerpo de nadador profesional.
El señor Stockbauer se acerca hasta la señora Follonier y realiza poses de culturista.
Señora Follonier: (tras una carcajada espantosa y haciendo gestos orgásmicos) ¡Uhh, uhh, uhh!
Señor Stockbauer: (con voz grave) ¿Te gusto, gorda? ¿Estoy buenorro? (rodeando a la señora Follonier) Sí, lo estoy. Déjame que te diga que hoy es tu día de suerte. Vas a contemplar y a admirar mi perfecto estilo de crawl.
El señor Stockbauer se tira al suelo y hace ademanes ridículos con los brazos.
Señora Follonier: (en orgásmico tono) ¡Uhh, uhh, uhh! (sin tono orgásmico) ¿No se da cuenta de que no hay agua?
Señor Stockbauer: He decidido nadar sin agua. Conseguiré quince medallas de oro en los Juegos Olímpicos entrenando mi estilo de crawl en el suelo.
Señora Follonier: En los Juegos Olímpicos usted deberá competir dentro del agua.
Señor Stockbauer: (sigue nadando en el suelo) Debería usted usar su imaginación.
Señora Follonier: Está loco. La vida es demasiado seria.
Señor Stockbauer: Perdone, señora, pero antes no he podido evitar escuchar su monólogo y parecía una de esas personas despreocupadas que viven felices. ¿Por qué se pone ahora tan seria?
Señora Follonier: Trato de imitarle.
El señor Stockbauer se pone de pie.
Señor Stockbauer: Es bueno que el populacho se fije en los héroes.
Señora Follonier: (recitando en tono infantil) Para cagar
sin forzar
lo mejor
es esperar
Señor Stockbauer: (estupefacto) ¿Qué dice?
Señora Follonier: Hablo de mierda.
Señor Stockbauer: (repulsivo) Eso es asqueroso.
Señora Follonier: Como usted y como todo lo que usted habla, pero yo, al menos, digo las cosas claras.
La señora Follonier sale de escenario meneando su grasiento trasero de manera triunfal, mientras el señor Stockbauer vuelve a tirarse al suelo y hace gestos como si se estuviese ahogando.
TELÓN
José Ibáñez
Add comment 19 Mayo 2008