Archivo de la etiqueta: humor

ENTREVISTA: ALEX O’DOGHERTY, ACTOR

alexxx.jpg 

“Cualquiera que me dé un buen papel será mi director favorito”

 

 

Alex O’Dogherty nació en San Fernando el 7 de marzo de 1973. Dice que O’Dogherty es un nombre muy de Cádiz porque su familia lleva doscientos años repartida por la Tacita de Plata y parte de la provincia.

 

Nunca ha rodado una película en Cádiz y esa es una espinita que tiene clavada. Ni siquiera lo pudo hacer con Alatriste porque la parte del rodaje en la que él participó se desarrolló en otras localizaciones. Hablando de sus orígenes huye del tópico del andaluz gracioso aunque reconoce que el humor es algo muy desarrollado en San Fernando, pero que el suyo también tiene un punto de humor británico, “es algo innato” que no tiene nada que ver con los O’Dogherty que llegaron a Cádiz hace dos siglos, ya no hay conexión irlandesa. 

 

 

Actualmente reside en Madrid, donde se ha instalado definitivamente hace sólo unos meses tras catorce años de estancia en Sevilla. En su agenda combina los rodajes intensivos de Camera Café con otra nueva serie de Telecinco que se ha estrenado pegando fuerte: Sin tetas no hay paraíso, en la que le veremos desde esta semana. Pero como no sólo de series vive el hombre, Alex O’Dogherty también se dedica al teatro en estos momentos. En el Teatro Príncipe de Gran Vía representa junto a Loles León una obra titulada Por los pelos (Esteve Ferrer), de la que dice estar muy contento porque “está siendo el pelotazo de la temporada. Ya llevamos casi 90 funciones, representamos todos los días de martes a domingo y estaremos en cartel al menos hasta mayo”.  Desde Madrid nos atiende en una hora de conversación muy amena, pero sobre todo, llena de sinceridades. Alex O’Dogherty se confiesa ante nosotros de todo lo bueno que ha hecho, de todo lo bueno que hace y de todo lo bueno que quiere hacer.

 

El viernes 25 de enero se estrena Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra. O’Dogherty sólo tiene palabras de agradecimiento para Miguel Bardem por su papel de Todoquisque, “un personaje muy diferente a Arturo Cañas (Camera Café), un malo gilipollas que habla en gaditano”.  “Actor y cosas de esas”, así se define a sí mismo y así lo pone en su tarjeta, quiere demostrar con este papel que puede hacer de todo, “incluso de guapo si me maquillan bien” dice con su siempre presente sentido del humor. Ha sido policía de todos los tipos posibles, yonqui, maltratador, bueno y malo, cualquier papel en el que pudiese desarrollarse como actor que le hayan ofrecido lo ha aceptado porque “cualquiera que me dé un buen papel será mi director favorito. Me quedo con un protagonista de un director novel antes que con una frase en una película de Almodóvar. Con dos frases me lo podría pensar”.  Así es Alex O’Dogherty, un hombre que contesta en clave de humor, pero con la verdad por delante.

 

Se trata de un profesional polifacético que lo mismo graba cine, que se dedica a hacer series o teatro, un actor que también le da la a música. Con La Banda de la María ha sido vocalista y trompetista y actualmente dirige al grupo en el espectáculo Son de atar en el que él no actúa. En Noche sin tregua lo conocimos como cantautor de letras de desamor llenas de ironía que hacían reír a un público que acudía impresionado a ver como O’Dogherty era capaz de tocar, cantar y bromear al mismo tiempo. Por eso se define como “un actor interesado por muchas cosas, pero músico un poquito”. Dice tenerle mucho respeto a calificarse a sí mismo como tal. Si algo ha aprendido de música ha sido gracias a La Banda de la María y al trabajo de calle que ha realizado con el grupo durante diez años, pero “tengo mucho respeto porque conozco a muchos músicos”.

 

Este cañailla de apellido irlandés, que decidió ser actor a los quince años en un campamento de verano en Chipiona, responde “Todo” cuando se le pregunta qué ha sido para él La Banda de la María. “No lo hubiera planeado en mi vida. Yo pensaba que con 25 años estaría haciendo cine y me he tirado diez años en la calle. Todo lo que hago me lo ha dado La Banda: bailar, tocar, cantar… la mejor escuela después de mis años en el Centro Andaluz de Teatro”. La respuesta que da cuando se le pregunta qué ha aprendido en la calle es la misma de antes: “Todo. Me he desarrollado artísticamente en la calle con Payasos Sin Fronteras y con La Banda de la María. Es una escuela que todo el mundo debería tener. La calle te da inmediatez con la gente, te obliga a estar más pendiente, más alerta”. En la calle empezó a aprender a actuar y a ser lo que es hoy desde que se lanzara a tocar la trompeta, acompañado de su amigo Manolo a la guitarra, en el Metro de Londres con sólo veinte años.

 

Ya hemos dicho que se califica como “actor y cosas de esas”. Entre esas otras cosas entra su trabajo con Payasos Sin Fronteras, una hermosa etapa que aconteció cuando no tenía tantas obligaciones como ahora. Con Payasos Sin Fronteras estuvo de expedición en Sarajevo, Palestina y el Sahara Occidental llevando la sonrisa a gente que de verdad la necesitaba. “Nunca se sabe” dice sobre la posibilidad de retomar aquellos tiempos y emprender una nueva expedición de humor solidario “Siempre lo hablamos. Yo me acojono, estaba colgao con 22 años. Me acojonaría con una expedición a Palestina, aunque al final lo volvería a hacer. Lo dejé un poco porque todos empezamos a trabajar”.  Precisamente una de sus grandes aspiraciones es la de ser un gran payaso. “Es la aspiración de mi vida”. O’Dogherty, que se enfada cuando la gente utiliza el término payaso en tono despectivo dice: “Payaso es el mejor actor. Lo hace todo. Parece un imbécil, pero te sorprende haciendo cualquier cosa”. Pero además, hay otra motivación para O’Dogherty en esto de ser “actor y cosas de esas”. “Si algo me pasara como actor podría dedicarme a las otras profesiones”. Y es que una de sus mayores preocupaciones es tener trabajo en una profesión tan incierta como la del mundo de la interpretación. Por eso se siente muy a gusto haciendo series como Camera Café, una rara avis dentro de la parrilla televisiva. O’Dogherty mantiene el secreto sobre qué es lo que tienen delante cuando hablan supuestamente a una máquina de café. “Tardamos un poco en acostumbrarnos porque no sabíamos dónde mirar”. La clave dice está “en no mirar a la cámara”. La otra clave, la del éxito de Camera Café reside en que “es diferente”. “Nuestros resultados son buenos”. Por eso cree que la serie seguirá emitiéndose mientras la audiencia continúe respondiendo.

 

Arturo Cañas es probablemente el personaje que más le ha dado de cara al público, pero lo que a Alex O’Dogherty más le interesa es demostrar su calidad como actor. “Arturo Cañas es sólo un personaje más en mi vida. Que está bien que sea así, como es, pero mis mejores papeles no los ha visto mucha gente. Quiero demostrar que puedo hacer muchas cosas y muchos registros”. Mucha gente se queda sólo con el Cañas cuando piensa en O’Dogherty, pero los que le seguimos de lejos (sí, me incluyo) sabemos de la facilidad de este artista para pasar de un registro a otro superándose siempre a sí mismo. El público debería dejar de relacionarle sólo con Arturo Cañas, el chófer de Camera Café, porque, entre otras cosas, no le gusta el café “tomo té, soy británico” y tampoco le apasiona conducir. Nos remite a Youtube y a su filmografía para conocerlo mejor como profesional.

 

Su primera película fue El factor Pilgrim, una obra perdida en los archivos de las videotecas españolas que se fue a rodar con un grupo de amigos a Londres. Por eso, porque la grabó bajo las órdenes de sus amigos Santi Amodeo y Alberto Rodríguez y porque se fue a rodarla a Londres con 25 años, dice que es la película con la que más ha disfrutado. Pero habla también del presente y de su papel en la segunda entrega de Mortadelo y Filemón. “Estoy muy ilusionado porque me lo pasé muy bien. Hice lo que me dio la gana con un personaje que no existía”. Y está contento con las películas que ha hecho, no las cambia por otras “porque las que no he hecho no eran para mí. Lo mío es lo que hago”. Le gusta el cine en general, pero siempre se ha sentido identificado de alguna manera especial con el cine independiente. “Me gusta por lo que tiene de artístico. Te da la oportunidad de hacer cosas interesantes”. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. El Factor Pilgrim tardó tres años en estrenarse desde su rodaje. Habla O’Dogherty de un mundo lleno de dudas al referirse al cine. Como muestra un botón: ¿Por qué se frotan las patitas? el primer reestreno de la historia del cine español, un musical atrevido de Álvaro Begines con música de Los Adslánticos, Tomasito, Pepe Begines (No me pises que llevo chanclas), Carmen Linares, Pastora Soler…todos a cargo de Manuel Ruiz “Queco”. Una verdadera delicia del cine español en la que O’Dogherty compartió cartel con Lola Herrera, Antonio Dechent y Raúl Arévalo. “Tenía que haber sido un pelotazo del cine español” dice O’Dogherty, el problema es que “estaba condenada a no pasar nada sin publicidad. Muchas veces la llave del éxito no la tienen ni los productores”. En este momento es cuando encontramos al O’Dogherty más pesimista: “Llevo ya muchas decepciones con el cine, mi primera decepción fue mi primera película. A día de hoy si me saliera una buena serie no la cambiaba por el cine, porque, seamos realistas, nosotros trabajamos para que la gente vaya al cine”. Precisamente O’Dogherty por su apretada agenda no es un ejemplo de esto. “Voy poco al cine, pero cuando voy es para ver cine español”. Si se le pregunta cuál sería la solución su respuesta es “A mí que me cuentas” con ese humor irónico que lo caracteriza y sigue diciendo: “la verdad es que no lo sé. Que el Gobierno diera más dinero y más publicidad. Gastarse más dinero en promoción”.

 

A pesar de todo, gracias al cine ha tenido la oportunidad de trabajar con grandes profesionales. Le preguntamos sobre dos de ellos. El primero, Benito Zambrano. “Me hizo el mejor casting de mi vida. Quiso sacar todo lo que había allí y se pasó una hora con nosotros. 20 ó 30 actores de la nueva generación andaluza salimos de Padre Coraje”. El segundo, Antonio Dechent, del que recibía algún que otro palo en Padre Coraje, pero cuya relación va mucho más allá de aquella película. “De Dechent podría escribir un libro. Lo conocí en Sevilla y desde entonces somos amigos. Ya hemos hecho nueve películas juntos”. Padre Coraje supuso para él una gran oportunidad. “En aquel momento yo siempre hacía de payaso. Yo quería cambiar de registro, era un reto. Le tenía respeto, pero fue verme maquillado y todo fluyó. Me hubiera encantado hacer toda la película, pero sólo estuve tres días en el rodaje”. Fue su primer papel dramático interpretando al Rubio, un yonqui al que Antonio Dechent termina haciendo confesar a base de hostias.

 

 “Las papas con choco”. Eso responde cuando se le da a elegir entre el cine, el teatro o la televisión. “Todo. Todo tiene lo suyo. Me motiva la mezcla de todo. Echo de menos algo cuando estoy haciendo lo otro. Ahora quiero montar un grupito de música en Madrid, creo que al final lo acabaré haciendo. Sí, lo haré”.  Una de las cosas que ha dejado de hacer recientemente es el espectáculo Y tú, ¿de qué te ríes? con el que ha estado seis años interpretando un monólogo que empezó a escribir para Paramount Comedy y que se alargó hasta hora y media. “Creo que es un espectáculo que me acompañará siempre, pero ahora prefiero hacer teatro con más gente. Me gusta variar”.

 

Se trata de un hombre afortunado que siempre ha hecho lo que ha querido. “Siempre lo he hecho, cada vez he ido a más. Mis padres siempre me han apoyado. Mi primer objetivo cuando actúo es hacer disfrutar a mis padres”. Fue su padre el que lo empujó a presentarse a las pruebas del Centro Andaluz de Teatro, desde entonces, pero también antes de entrar en el CAT, la vida lo ha tratado bien. “Siempre me he encontrado en el mejor momento de mi vida”.

 

Este andaluz imparable, que le ganó al Piraña de Verano Azul jugando al futbolín cuando era niño, tiene una vocación frustrada. Le hubiese gustado jugar al baloncesto profesionalmente. “No era malo” dice y un año estuvo jugando en Leoti, Estados Unidos, a donde se había ido a estudiar antes de pasar a engrosar la lista de músicos del Metro de Londres. “Es mi vocación frustrada, pero me alegro del camino que he elegido. Ahora me he comprado una casa enfrente de una cancha de baloncesto”.

 

Será difícil verle por Andalucía mientras siga teniendo tanto trabajo en Madrid. Ha estado viviendo catorce años en Sevilla, hasta que se ha instalado en la capital de España hace muy poco tiempo. Catorce años dan para mucho, y él que se vino de San Fernando “siendo del Barça como es lógico si vives en Cádiz” dice entre risas, fue tocado un poquito por el sentimiento bético. “Si te llevas catorce años en Sevilla tienes que tirar por algún equipo. Fue mi amigo José Luis García Pérez el que me bautizó en el campo del Betis el día del Homenaje a Gordillo”. Precisamente, gracias a García Pérez (Siete mesas de billar francés), O’Dogherty puso la voz al spot que Coca Cola rodó en honor al centenario del Real Betis. De todos modos, Alex no es un hombre que se deje llevar demasiado por el sentimiento futbolístico. “Demasiados problemas tengo ya”.

 

Como no, cuando tiene que señalar a los compañeros de profesión a los que más admira, vuelve a salir el nombre de García Pérez. “Mis amigos. Antonio Dechent, José Luis García Pérez, Pérez López y mis compañeros y el director de Camera Café, que son todos estupendos”. No es de extrañar que Antonio Dechent esté en la lista, el sevillano fue el protagonista de Tocata y fuga, el primer y hasta la fecha único cortometraje dirigido por O’Dogherty. Tocata y fuga “fue un capricho y una experiencia muy bonita. Tengo la inquietud con probar de todo. Miles de amigos muy buenos me ayudaron a hacer un corto más bueno de lo que yo pensaba hacer, pero es un trabajo que exige mucha responsabilidad. A largo plazo sí me planteo repetir. Tengo un guión anterior a Tocata y fuga, pero sin pretensiones. Mi profesión real es la de ser actor. También me gustaría escribir un libro, pero tendría que pensarlo”.

 

Alex O’Dogherty ofrece un silencio sepulcral a la hora de señalar su mejor habilidad interpretativa. Realmente, ese silencio da miedo. Durante unos segundos parece como si la conversación telefónica se hubiese cortado, finalmente responde “No sé. No me paro mucho a pensarlo. No me como mucho el coco, eso puede ser”. 

 

Ha trabajado en muchos países. “Hace poco estuve en Estambul haciendo un monólogo para unos ricos españoles que me contrataron”. “Me gustaría conocer Sudamérica porque sólo he estado en Uruguay y volver a París que no pude verlo porque estuve tocando con La Banda de la María”. Llevo ya más de 50 minutos hablando con él, le digo que me habían pedido una entrevista en profundidad y me responde: “Sí, veo que eres profundo”. No quiero tenerlo toda la mañana al teléfono, aunque me gustaría, así que para terminar le propongo una especie de juego que nos gusta mucho a los periodistas. Le digo una palabra para que él responda lo primero que se le pase por la cabeza.

 

Música: “alegría”.

Cine: “pena”.

Cine español: “pena. Más pena”.

Teatro: “muy difícil”.

Noche sin tregua: “buen rollo”.

El factor Pilgrim: “lo mejor”.

Padre Coraje: “qué coraje”.

Camera Café: “lo más grande”.

Humor: (se lo piensa) “hay que hacerlo más”.

Imbécil: “presente”.

San Fernando: “la isla”.

Sevilla: “catorce años estupendos”.

Madrid: “una nueva vida”.

Irlanda: “muy verde”.

Alex O’Dogherty: “actor y cosas de esas”. Y yo añado: un hombre sincero, un actor enorme que me dio la oportunidad de realizar una entrevista con la que disfruté como un niño. Gracias, Alex.

 JOSÉ IBÁÑEZ